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Alimentación infantil, hábitos saludables para toda la vida.

Publicado el 14 junio 2017 en Alimentación infantil Hábitos saludables

Durante los primeros años de vida la alimentación es muy importante, además de garantizar un crecimiento óptimo y un buen estado nutricional, ayuda a los niños a adquirir hábitos saludables para la edad adulta.

Un niño desde que nace hasta los 3 años, aprende a mamar, chupar, masticar, tragar pero también a manipular los alimentos, a descubrir nuevos sabores, texturas y olores. Por eso, el entorno donde coma el niño debe garantizar una transmisión de valores y hábitos saludables.

 

Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses.         

La lactancia materna es sin duda el mejor alimento para el bebé. Entidades como  la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Academia Americana de Pediatría, la Asociación Española de Pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del niño, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años de edad o más, o bien hasta que madre y niño lo decidan. Además, pese a erróneas recomendaciones de mirar el reloj,  debe ser a demanda durante el día y la noche. A los 6 meses se inicia la alimentación complementaria, como su nombre indica “complementa” pero en ningún caso sustituye la lactancia materna que seguirá siendo el alimento principal hasta el año de vida. En caso que no sea posible la lactancia materna se debe optar por leches artificiales adaptadas, éstas también se ofrecen a demanda y de forma exclusiva los primeros 6 meses.

Para muchos profesionales de salud hablar de los beneficios de la lactancia materna es disuasorio, ya que es lo natural y esperado, y que es mejor hablar de los riesgos de la lactancia artificial. De todas formas, los demostrados beneficios para el bebé protección frente a infecciones y alergias, reducción del riesgo de muerte súbita, promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, etc.), y para la madre (recuperación física tras el parto, reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama y de ovario, y también de tener anemia y osteoporosis, entre otras patologías), hablan por sí solos.

 

Alimentación complementaria.

A los 6 meses será necesario añadir de forma gradual nuevos alimentos para conseguir niveles de salud y desarrollo adecuados.

Recomendaciones:

  • Ofrecer alimentos saludables, habituales en la dieta de la familia y siempre predicar con el ejemplo.
  • Respetar las señales de hambre y saciedad del niño, así como sus gustos y preferencias.
  • Incorporar alimentos con una variedad de texturas, aromas, sabores y apariencia, siempre manteniendo la lactancia materna a demanda. Es aconsejable incorporar preparaciones diferentes de los triturados, ofrecer los alimentos enteros (en trocitos o chafados) de ésta manera el niño descubre los sabores de los alimentos por separado y se debe dejar que el niño coma de forma autónoma, manipulando y experimentando con los alimentos (esta práctica se llama alimentación dirigida por el niño, alimentación con sólidos o, en inglés, baby Led weaning).
  • Los alimentos se ofrecerán después de la leche materna o artificial.
  • El orden de incorporación de cereales, frutas, verduras y carnes no es importante pero si se deben ofrecer de forma gradual.

Evitar:

  • Lácteos (excepto leche de fórmula).
  • Sólidos con riesgo de atragantamiento, como por ejemplo los frutos secos enteros (se pueden ofrecer triturados), las palomitas, los granos de uva enteros, la zanahoria o la manzana cruda entera o a trozos grandes.
  • Sal y alimentos salados.
  • Miel e infusiones para evitar el riesgo de botulismo.
  • Pez espada, tiburón, lucio, atún rojo y conservas de atún están desaconsejados porque pueden contener cantidades de metales pesados como mercurio que podrían afectar el sistema nervioso de los bebés.
  • Cabezas de gambas y langostinos por el contenido de cadmio, otro metal pesado que se acumula en organismo.
  • Platos únicos de espinacas/acelgas/borrajas para reducir la exposición a los nitratos.
  • Bebidas de arroz para evitar las cantidades elevadas de arsénico que contienen estas bebidas.

 

De los 12 meses a los 3 años.

A partir del año disminuye el apetito del niño, en respuesta a la menor tasa de crecimiento. Hasta el año,  el 35% de las calorías ingeridas son dedicadas a crecer y a partir de los 12 meses esta cifra baja a un 3%.

Ya se pueden incorporar los lácteos, las verduras de hojas verdes (espinacas, acelgas y borrajas) pero no más de un plato al día, miel y azúcar (con moderación) y una pizca de sal iodada. La dieta ya es muy parecida a la de un adulto pero aún hay que tener en cuenta que hay alimentos a controlar.

Evitar:

  • Pez espada, tiburón, lucio, atún rojo y conservas de atún.
  • Platos únicos de espinacas/acelgas/borrajas.
  • Bebida de arroz.
  • Sólidos con riesgo de atragantamiento.

A partir de los 3 años se puede incorporar (vigilando) sólidos con riesgo de atragantamiento, no más de 50g de pez espada, tiburón, lucio, atún rojo y conservas de atún a la semana entre 3-12 años y continuar evitando las bebidas de arroz.

 

Para terminar.

La alimentación infantil es una importante etapa para adquirir una buena relación con la comida y unos hábitos alimentarios saludables. Por ello, los distintos entornos donde come el niño (su casa, casa de familiares o cuidadores y ámbito escolar) tienen que ofrecer un marco idóneo de hábitos saludables pero también de un espacio relajado y privilegiado para la comunicación. Las comidas tienen que ser un momento agradable para compartir (de contacto, de relación y afecto) y conseguir estrechar vínculos.

Si quieres conseguir un entorno saludable, consulta nuestros servicios dirigidos a colectivos escolares. Estaremos encantados de ayudarte.

 

Camila Rolón

Dietista-Nutricionista

 

Imagen: Pixabay

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